U1 | La bicicleta en el espacio público: Convivencia!
El espacio público es de todos los ciudadanos. Esta afirmación, aparentemente obvia, deja de serlo cuando pensamos, en términos de movilidad, qué medios de transporte tienen una mayor presencia y espacio en la mayoría de pueblos y ciudades: los vehículos a motor privados.
Aunque el porcentaje de población que se desplaza habitualmente en automóvil o motocicleta es relativamente bajo en comparación con el que se mueve a pie, en bicicleta o en transporte público, estos medios ocupan de forma desproporcionada las calles. Ello es debido, entre otras causas, a que las vías públicas se han ido convirtiendo en lugares por donde circulan prácticamente de forma ininterrumpida vehículos a motor, lo que dificulta en muchas ocasiones la comunicación humana. El espacio público deja de ser así un lugar de encuentro y convivencia para pasar a ser un paisaje de tráfico.
En este medio urbano caracterizado por la omnipresencia del motor de combustión, la bicicleta surge como un medio de transporte silencioso que contribuye a crear un paisaje urbano más saludable y una movilidad más sostenible y segura.
Los desplazamientos en bicicleta por ciudad son adecuados para distancias iguales o inferiores a unos 8 kilómetros, si bien depende de las características topográficas de las calles. En estos casos, la bicicleta puede sustituir perfectamente al coche o la moto, con la gran ventaja añadida de que no contribuye ni sufre las retenciones.





