U15 | Las averías y el mantenimiento de la bicicleta

Para tener la bicicleta siempre a punto para ser utilizada de forma eficaz, cómoda y segura es fundamental mantener sus elementos mecánicos y su estructura en las condiciones adecuadas. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que no todas las reparaciones las puede realizar el mismo usuario, sino que en algunos casos hace falta la intervención de un mecánico.

Un mantenimiento rutinario ha de consistir en el engrase periódico de las zonas más frágiles –cables, cadena, rodamientos, platos, piñones, etc.–, el control de la presión de los neumáticos para evitar los pinchazos y la revisión del sistema de frenos.

Aunque la bicicleta es un ingenio sencillo desde el punto de vista tecnológico, la parte mecánica tiene riesgos de avería como cualquier otro vehículo. Las averías más comunes suelen afectar las ruedas, la dirección, los frenos, el manillar y los pedales. Por ello, es recomendable llevar siempre encima algunas herramientas básicas para repararlas: llaves múltiples, bomba de aire, cable de freno, cámara de recambio y equipo de reparación de pinchazos.
Recomendaciones para mantener la bici en buen estado

Ruedas
Comprobar que están sujetas firmemente y que pueden girar libremente sin rozar el cuadro, los guardabarros o los frenos. Los neumáticos deben estar bien hinchados a la presión adecuada. Sustituirlas si se observan grietas o cortes. Comprobar el estado de las llantas.

Frenos
Comprobar que funcionan eficazmente. Cambiar los cables si se observa algún hilo roto, y las zapatas de freno si están desgastadas. Comprobar que la posición de las manetas de freno permite su accionamiento con facilidad.

Luces y timbre
El Reglamento General de Circulación obliga a que las bicicletas lleven timbre y, si circulan de noche, luces. Comprobar que ambos funcionan correctamente y que los reflectantes y las luces están limpios.

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